Tienes una segunda vivienda cerrada, un garaje, un trastero, un local que no abre o la luz de la escalera de tu comunidad. Casi no gastas nada. Y aun así te llega una factura de luz alta sin consumo que no cuadra con lo poco que usas.
No siempre es un error. En la mayoría de las facturas que reviso con este problema, la explicación está en la propia factura y se encuentra en cinco minutos si sabes dónde mirar. Te cuento dónde.
La parte que pagas aunque no enciendas nada
Tu factura tiene dos partes que se pagan de forma muy distinta:
A eso se suman el alquiler del contador y los impuestos. Por eso un suministro parado nunca factura cero.
Un ejemplo con un precio redondo, solo para ver el orden de magnitud: a 0,10 € por kW y día, cada kW contratado cuesta 36,50 € al año antes de impuestos. Un garaje con 5 kW contratados paga más de 180 € al año sin encender una bombilla.
Así que la primera pregunta no es cuánto consumes. Es qué parte de tu factura es potencia. Si es casi toda, el problema no está en el consumo.
Las cinco causas que encuentro con más frecuencia
1. Tienes más potencia de la que usas
Es la más habitual. La potencia se contrató para un uso que ya no existe: un local que cerró, una vivienda heredada, una casa que se quedó vacía. Nadie la bajó, y se sigue pagando cada día.
Para saber cuánta necesitas de verdad, mira la potencia máxima que has usado en los últimos doce meses. Te explico cómo verla gratis en potencia máxima demandada en Datadis. Mira el pico de todo el año, no el del último mes, y deja margen: si te quedas corto, salta el limitador.
2. La lectura es estimada
Busca en la factura si la lectura del contador es real o estimada. Si es estimada, la compañía ha calculado tu consumo sin leer el contador. Cuando llega la lectura real, regulariza la diferencia, y a veces llega todo de golpe en una sola factura.
Compara la lectura que aparece en la factura con la que marca tu contador. Si la factura va muy por delante, te están cobrando un consumo que todavía no has hecho.
3. Te han subido el precio al renovar
Al cumplir el año, la compañía revisa el precio, y casi siempre al alza. Por ley tiene que avisarte con al menos un mes de antelación, por escrito y en un documento separado de la factura (artículo 6 del Real Decreto 88/2026). Ese aviso llega, pero entre otros cien correos, y casi nadie lo abre.
En un suministro con poco consumo, lo que más pesa es la subida del término de potencia. Te lo cuento con más detalle en la subida de la luz al cumplir el año.
4. Hay servicios que no pediste
Mantenimiento, asistencia, seguros: aparecen como líneas aparte en la factura de la luz y se pagan todos los meses, consumas o no. Si no los reconoces, pregunta. La norma dice que no se te puede reclamar el pago de servicios adicionales sin que la compañía acredite con documentos que los pediste (artículo 18.7 del mismo Real Decreto).
5. Tu tarifa está pensada para otro perfil
Hay tarifas con el kWh muy barato y la potencia cara. Son buenas para quien consume mucho. Para un suministro casi parado es justo al revés: lo que te conviene es la potencia barata, aunque el kWh salga más caro, porque apenas vas a gastar kWh.
Cómo lo miro yo: una división
Antes de comparar ninguna tarifa, hago una cuenta: consumo anual en kWh dividido entre la potencia contratada en kW. Ese número me dice quién manda en tu factura.
Si sale bajo, la factura la manda la potencia, y el estudio se centra en la potencia: cuánta tienes, cuánta usas y quién te la cobra más barata. Si sale alto, manda la energía y la cuenta es otra. Sin ese número, cualquier comparativa es a ciegas.
Tres casos reales, y en dos la respuesta fue no tocar nada
Una comunidad de propietarios con 5,26 kW y consumo cero. Su factura era toda potencia. La tarifa que ya tenía cobraba la potencia más barata que la tarifa que había sobre la mesa. Cambiar le habría costado 84 € más al año. Se quedó donde estaba.
Otra comunidad con 1,10 kW y 179 kWh al año. La estudié dos veces, con dos tarifas distintas. La primera le salía 32 € al año en contra. La segunda le ahorraba 3,99 €, que no compensa el trámite. Las dos veces le dije lo mismo: no toques nada.
Un edificio que se quedaba vacío tras un traslado. Aquí sí. Al dejar de consumir, toda la factura pasaba a ser potencia, y la compañía que convenía ya no era la misma. El cambio le ahorraba unos 500 € al año. Y en el estudio separé las dos causas: lo que bajaba por dejar de consumir, que iba a bajar igualmente, y lo que bajaba por cambiar de compañía. Solo lo segundo es ahorro de verdad.
Hay meses en los que lo que te conviene es no hacer nada, y esos meses yo no cobro. Por eso te lo puedo decir.
Qué hacer, paso a paso
Mándame la factura y te digo qué pasa
Si prefieres que lo mire yo, mándame el PDF de tu última factura por WhatsApp al 744 709 221, por correo a asesoria@hccenergy.es o desde la página de contacto. Te digo si es la potencia, una lectura estimada, un servicio que no pediste o una tarifa que no encaja contigo. Y si lo que toca es no tocar nada, también te lo digo.
Mándame tu factura
Sin compromiso y sin cambiar nada hasta que tú lo decidas. Escríbeme por WhatsApp al 744 709 221, por email a asesoria@hccenergy.es, o desde la página de contacto. Te digo si pagas de más y cuánto, y a partir de ahí decides tú.








