¿Quién está mirando la factura de luz de tu empresa?
En muchos negocios la factura llega, se domicilia y desaparece entre el resto de gastos. No porque nadie se ocupe, sino porque hay cosas más urgentes que abrir un PDF de la luz. Por eso el error, cuando lo hay, dura años.
Y en un negocio el error es más caro. No porque te engañen más, sino porque multiplicas. La misma diferencia de céntimos que en un piso son veinte euros al año, en un obrador que trabaja todo el día son varios cientos.
No vengo a decirte que estás pagando de más. Vengo a mirarlo y decírtelo con números. Si resulta que estás bien, también te lo digo.
Un negocio no consume como una casa
Tu factura tiene dos partes que se comportan al revés. El término de potencia lo pagas los 365 días del año, uses el local o esté cerrado. El término de energía solo lo pagas cuando consumes.
En las viviendas esa proporción se parece bastante de una a otra, así que las mismas ofertas suelen ganar en casi todas. En los negocios no: entre un garaje comunitario y un obrador hay una diferencia enorme en cuánto consumes por cada kW que tienes contratado. Y de esa proporción depende qué compañía te conviene.
Se calcula, no se intuye: consumo anual en kWh dividido entre la potencia contratada en kW. El punto en el que la respuesta cambia de lado depende de los precios y condiciones disponibles en el momento de comparar, así que no uso un umbral fijo para todos los negocios, y desconfía de quien te dé uno.
