¿Quién está mirando la factura de luz de tu empresa?

En muchos negocios la factura llega, se domicilia y desaparece entre el resto de gastos. No porque nadie se ocupe, sino porque hay cosas más urgentes que abrir un PDF de la luz. Por eso el error, cuando lo hay, dura años.

Y en un negocio el error es más caro. No porque te engañen más, sino porque multiplicas. La misma diferencia de céntimos que en un piso son veinte euros al año, en un obrador que trabaja todo el día son varios cientos.

No vengo a decirte que estás pagando de más. Vengo a mirarlo y decírtelo con números. Si resulta que estás bien, también te lo digo.

Un negocio no consume como una casa

Tu factura tiene dos partes que se comportan al revés. El término de potencia lo pagas los 365 días del año, uses el local o esté cerrado. El término de energía solo lo pagas cuando consumes.

En las viviendas esa proporción se parece bastante de una a otra, así que las mismas ofertas suelen ganar en casi todas. En los negocios no: entre un garaje comunitario y un obrador hay una diferencia enorme en cuánto consumes por cada kW que tienes contratado. Y de esa proporción depende qué compañía te conviene.

Se calcula, no se intuye: consumo anual en kWh dividido entre la potencia contratada en kW. El punto en el que la respuesta cambia de lado depende de los precios y condiciones disponibles en el momento de comparar, así que no uso un umbral fijo para todos los negocios, y desconfía de quien te dé uno.

Dos negocios opuestos, dos respuestas contrarias

Si consumes mucho para la potencia que tienes —un obrador, una cocina, un taller a pleno rendimiento, una nave en producción— lo que más pesa es el precio del kWh. Ahí una potencia barata no compensa: la energía se lo come todo.

Si consumes poco para la potencia que tienes —un local cerrado, una nave parada, un trastero, un garaje, una instalación que casi no se usa— pasa lo contrario. Ahí puedes tener el kWh más barato del mercado y seguir pagando de más, porque lo que te cuesta dinero es el término de potencia de un suministro que apenas consume.

Son dos negocios que necesitan ofertas opuestas. Una comparación ordenada por precio del kWh acierta con el primero y falla con el segundo. Por eso esto va antes de pedir ofertas, no después.

Antes de comparar precios, hay que leer el contrato

Tres cosas que cambian según quién firma y para qué. Todas salen del Real Decreto 88/2026 y del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores.

Salir del contrato. Si eres particular y tu vivienda está en el segmento 2.0TD, la norma te deja rescindir en cualquier momento sin penalización, y cuando la haya pone un techo del 5 % de la energía pendiente y obliga a la compañía a probar el daño. Para el resto de contratos, el mismo artículo remite a lo que las partes acuerden libremente. Si tu suministro está fuera de 2.0TD, ese techo no es tuyo: lo que vale es lo que ponga tu contrato.

Los catorce días para arrepentirte. Son del consumidor, y la ley define quién lo es. Lo que decide no es tu forma jurídica, es el uso que le das al suministro: una comunidad de propietarios los tiene; una sociedad que contrata la luz de su nave, no; y un autónomo que contrata el suministro de su negocio tampoco, aunque sea persona física. Si tu comercializadora te los da, te los está dando por contrato. Conviene tenerlo por escrito antes de firmar.

Que te avisen. Aquí la norma sí te protege, y es la parte que casi nadie aprovecha: tienes derecho a que te avisen con al menos un mes de antelación, por escrito y en un documento separado de la factura, de cualquier intención de modificar las condiciones de tu contrato, y a que ese aviso te informe de tu derecho a rescindirlo sin coste alguno. Lo mismo para cualquier revisión de precios, con sus razones y su alcance, un mes antes de aplicarse.

O sea que el aviso existe y es obligatorio. El problema no es que no te avisen: es que ese correo llega entre otros cien y nadie lo abre. Ese documento es el que hay que buscar, y es el que yo te pido cuando reviso tu caso.

El reloj corre solo

Tu contrato dura un año y se prorroga por plazos iguales si nadie dice nada, con el precio ya revisado dentro de la prórroga.

Ese mes de aviso que la ley obliga a darte es todo el margen que tienes. Y no es tanto: cambiar de comercializadora son, por ley, hasta diez días hábiles desde que firmas el contrato nuevo, ampliables a quince si hiciera falta una actuación compleja en la instalación. Eso son dos o tres semanas de calendario. Antes de eso hay que pedir ofertas, comparar y decidir.

Con el mes completo llegas de sobra. El problema es empezar cuando ya quedan días. Por eso esto no se trabaja reaccionando a la carta: se trabaja teniendo apuntada la fecha de renovación de cada suministro y llegando antes.

¿Sabes en qué fecha vence el contrato de tus suministros? Si la respuesta es no, empieza por ahí. Mándame una factura y te lo digo.

Quiero mi estudio gratuito

Primero hago que tu factura cuadre

Antes de comparar nada, reproduzco tu factura al céntimo con los precios que tienes contratados. Si mis números no dan tu importe, no sigo: significa que hay algo que no he entendido —un servicio añadido, un alquiler, un descuento que caducó, una regularización— y compararte sobre un dato que no cuadra es compararte mal.

Es el paso que casi nadie da, y es lo que hace defendible todo lo que viene después. Cuando te enseñe una diferencia en euros, vas a poder comprobarla tú. Si quieres ver el método entero, te cuento cómo hago la comparativa paso a paso.

Qué te entrego

Por escrito, para que quede constancia:

  • Qué estás pagando exactamente, separando potencia, energía, impuestos y todo lo que se haya colado en el recibo.
  • La potencia que tienes contratada frente a la que de verdad usas.
  • Las alternativas que encajan con tu suministro, calculadas sobre tu consumo real de un año, no sobre un mes suelto.
  • La diferencia en euros al año de cada una.
  • Las condiciones de salida y la fecha de renovación de lo que firmes.
  • Y una recomendación.

Si no merece la pena cambiar, te lo digo. Pasa, y cuando pasa lo normal es que quien cobra por colocarte no te lo cuente.

No te prometo un porcentaje de ahorro antes de ver tu factura. Quien te lo prometa, no la ha visto.

Si tienes varios suministros

Lo habitual en un negocio es tener más de uno: la nave y la oficina, varios locales, el almacén que casi no consume. No suelen vencer el mismo mes ni convienen en la misma compañía.

Mándame una factura de cada suministro que quieras revisar, o el listado de CUPS y las pido yo. Cada uno se estudia por separado, porque cada uno puede caer en un lado distinto de lo que te contaba arriba.

Mándame tus facturas

Me las mandas por WhatsApp o por email, lo que te sea más cómodo. Te digo en qué plazo tienes el estudio y te lo paso por escrito. Escríbeme al 744 709 221, a asesoria@hccenergy.es, o desde la página de contacto.

Nada se contrata sin que tú lo firmes. Y lo que hablemos acaba por escrito.

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