Sigo aquí después de firmar
La mayoría de los problemas de una factura de luz no aparecen el día que contratas: aparecen ocho meses después. Un cargo que nadie sabe explicar, una penalización que no tocaba, una lectura estimada que no cuadra. Esas reclamaciones las llevo yo, y sin coste añadido.
Y hay una fecha que casi nadie vigila: el aniversario del contrato. La mayoría de las tarifas buenas duran doce meses, y al cumplirse el año el precio sube sin que nadie te avise. Reviso las tarifas de mis clientes cuando se acerca esa fecha, que es exactamente el momento en el que se empieza a pagar de más sin enterarse.
Y el ahorro, en euros al año
Ni porcentajes ni «hasta un 40 %». Te digo cuánto pagas ahora y cuánto pagarías, los dos en euros al año, con tus consumos reales y en las mismas unidades.
Y a veces el resultado es que te quedes donde estás. Un caso real de este mes: piso pequeño, 3,8 kW de potencia, 1.750 kWh al año en PVPC. La tarifa que tenía sobre la mesa salía a 563 € al año frente a los 568 € que ya pagaba. Cuatro euros y medio de diferencia en doce meses no es un ahorro, es un empate técnico — y eso fue lo que le dije, en vez de enseñarle solo el mes de julio, donde sí salían 11 € a favor del cambio.